YO QUIERO
Yo quiero que tú aprendas
hijo mío,
el sabor de la miel,
y su secreto.
Que sepas mirar bien,
con toda el alma,
cada flor,
cada piedra,
cada espejo
de agua que te pasa por delante
y te hace volar el pensamiento.
Yo deseo , para tí,
hijo querido,
la certera mirada
de las águilas,
y el frágil aleteo
de un gorrión,
cuando apenas empieza
la mañana.
Porque quiero,
para tí,
un alma pura,
llena de nobles sentimientos,
ésa donde reina la ternura
y permite que tú veas,
como espero,
con el cristal más fino
en los demás ,
lo bueno,
y sepas perdonar
con disimulo,
si es que encuentras,
en ellos ,
algo feo.
Y que tu andar por esta vida
sea de luces,
de brillo, de esplendor,
todo ventura,
porque la dicha
de tu almita simple
será el regalo
que mejor aprecie
en mis días
de negra incertidumbre.
domingo, 27 de junio de 2010
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