lunes, 7 de junio de 2010

DUENDECITO AZUL

Pequeño duendecito
que paseas
rápido, ágil y distante,
tú que sabes del amor,
del dolor
y el desengaño...
Llega a mí con tus alitas frágiles
y rompe de una vez
con tanta pena,
estira la vida con tus brazos
y llénala de luz y de alegría.

Que el tibio sol de tu mirada
derrita de una vez
y para siempre,
el frío amanecer
de mis mañanas.
Y las campanas de tu risa
llenen el aire con su eco
y vibre el corazón adormecido
bajo la suave caricia de tu aliento.

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