martes, 1 de junio de 2010

Los dueños de la tierra

Los ojos cerrados,
las manos sobre su pecho,
el corazón desgarrado,
serio, sereno,
en silencio...

Con la vista allá en lo alto,
con los pies pisando firme;
así te imagino hermano
defendiendo lo imposible.

Con el pecho por escudo,
el alma sudando sangre,
la mente sin comprender
la miseria , la avaricia,
la crueldad y ese desastre !

Ver morir a tus hermanos
ver pelear sin esperanzas
defendiendo lo que es tuyo
sin comprender a esa raza
de cristianos tan corruptos
que con crueldad
te arrebatan,
y desamparan tu gente
y se adueñan de la tierra
y quieren cambiar tu Dios
por uno que trae penas.

Y no entiendes...
y te entiendo...
cuánto dolor!
cuánta espera !

Y lo vano de tu esfuerzo
por la desigual pelea.
Y el rogar, siempre rogar
la protección, la presencia
de ese Dios que adoras tanto
y que no te ayuda en ésta.

Es difícil entender
cuando te roban la vida,
la esperanza, el trabajo,
el lugar o la alegría !

Y por eso hermano mío,
yo que de los Tanos vengo,
doblo mi pierna ante tí
y humildemente agradezco,
a vos que fuiste Charrúa,
un Guaraní, un Minuán,
fuiste el dueño de las tierras
y para mí lo serás
por el resto de la vida,
¡Yo respeto tu lugar !

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