El río seco que trae
lo turbio desde tan lejos,
está buscando en tus costas
que lo limpien de recuerdos,
para volver a rugir,
a transitar por su lecho
con caudal llenos de peces,
con camalotes y esteros.
Y bañar la costa agreste
de los talas sin boyeros,
y hacer crujir a los sauces
y bañarlos con su juego.
Y yo, como el río seco,
voy buscando mi sendero
para llenarme de vos
cuando mi alma se haga eco
de los recuerdos que trae,
de los que quedaron lejos...
y bañe, como a los sauces,
a tu corazón,
yo anhelo...
Y el río se hará cascada.
Y el mar lo espera, sereno...
Y yo , con mis aguas mansas,
voy a bañarte de sueños...
Y asi, cantando de dicha,
los dos, por el mar, iremos
y no seremos gaviotas,
ni pescador, ni velero.
Sólo seremos tú y yo,
nuestro amor,
y los recuerdos...
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