MI MANO
He tendido mi mano
a los que amo,
a los que sufren,
a los que me han necesitado
y derramé, sin pudor,
mis pocos dones...
Mi palabra,
mi gesto d eternura,
mi abrazo de amiga
y la dulzura
de mi sonrisa amable,
y mi sosiego...
Y he recibido,
y agradezco luego,
toda clase de ventura
y bendiciones,
pero también llegaron,
de repente,
todo el odio escondido,
y las simientes
de la maldad que duele,
que lastima,
que hace triste la vida de la gente
y hace inútil
el suave gesto
de mi mano tendida...
Y es estéril mi intención.
Así lo siento...
Puede más la envidia,
el sentimiento ruin
de la avalicia pura,
que cualquier sensación
de acercamiento...
Porque hay algunos
que no saben de ternura,
que sufren y están solos
por ser ruin,
y, sin embargo,
acusan...
Y creen recibir
tan solo agravios,
y desdibujan,
en sus vidas, la vida de otros,
y se creeen con derechos
a dar consejos,
opinión,
ordenar como a sirvientes
y actúan, con el resto de la gente,
como si fueran
los dueños del ganado.
Nada más vil,
nada más vano,
que esperar bendiciones
de la vida.
Cuando se vive así,
tan obsecado,
y basan su actitud
en la mentira...
domingo, 18 de julio de 2010
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