viernes, 3 de septiembre de 2010

Madre
Aquí estoy yo,
esa que soy,
esa auténtica desconocida
que miras sin ver
desde hace tanto,
desde siempre,
desde ti...

Y esta que soy
estuvo siempre,
como ahora,
como antes,
y no la viste.

Lástima por ti,
lástima por mí,
lástima por todos...


Ya es tarde
tu ceguera es más fuerte
que el amor,
que la vida,
que los años,
y la eliges a ella...

Sigue ciega tú,
si el brillo de la luz
te rompe el alma.
Sigue ciega tú,
si con eso disimulas
tu pobreza.

Yo elegí mirar
y no me asusta.
Yo elegí buscar
en las tinieblas.
Yo elegí encontrar
para mi alma
la verdadera luz.
Ésa es mi esencia!

Y con el alma estremecida
he sufrido de nuevo
tu torpeza,
esa manera tuya
de decirme
que otra vez eliges
no elegirme.


Y la niña que soy
la que reclama
un poquito de amor,
tal vez caricias,
ésa es la niña
que ha vuelto hoy la espalda
y comienza ,
con tristeza,
a caminar ...
y no regresa!

Y a pesar de llorar,
de estar de duelo,
su puro corazón
alza hoy su vuelo
porque el lastre
te ha sido ya devuelto.


Y ha conquistado asi,
a puro miedo,
su libertad, su fe,
y ya sin velos,
se dedica a soñar
sobre los cielos
para gozar, sin fin,
del alto vuelo
que ha ganado
su pobre corazón
con tanto esmero !

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